sábado, 31 de julio de 2010

Permítetelo.

Anhelo examinar cada detalle de mi piel como antaño,
esuchar sonidos casi imperceptibles que emergen de ella
sentir mi energia recorriendo cada recoveco de mi cuerpo...

Ahora, 
todo es muy diferente
en este momento es otro cuerpo el que el recibe mi atención
el que disfruta de cada uno de mis sentidos
y sobretodo de mi tiempo.


A veces,
oigo que me llama en silencio
pidiendo a gritos tiempo para ella,
Pero a la vez me rehúye, se escapa de mis manos
no se siente comoda ni realizada.
Me exige su propio momento.


Tiene miedo a los demás, pánico a miradas
indiscretas y es cuando se cobija dentro de mi.
Allí espera ansiosamente que le cuide.
Hasta que un día advierto su debilidad,
ella precisa de un espacio donde estar,
y ve que no lo puede conseguir.
Se desespera, no lo soporta más,
se queda sin fuerzas y sin esperanza.


Y eso me repercute.


Mi cuerpo va soportando el dolor
su impotencia hace estragos,
día a dia un pedazo de mi
se retuerce y sufre su pena.
necesita salir, hablar conmigo
sentirse escuchada y sobretodo querida.


Me doy cuenta, de verdaderamente
soy yo quien nesita, 
esta sola conmigo misma. 
Esta en soledad.



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