martes, 28 de febrero de 2012

Nada.

Y al fin, sucedió. Me volví loca de amor...

Lloraba en los bares y reía por las esquinas.
Cantaba cuando llovía y vomitaba las letras por las alcantarillas.
Escucharon mis poesías los azulejos de la cocina,
Salté Me quede durmiendo en la calle en una noche eterna
por no querer que el día se acercase a mí.

Cada lágrima la guardé en un botecito para devolverla al mar.
Me pinté las uñas cada día de un color diferente para
quitarlo con los dientes y colorear el fondo de mi alma.
Le dije cientos de "te quieros" a mi almohada para que
duerma tranquila cuando yo no esté a su vera.

Estuve cientos de horas mirando el reloj esperando que
me dijera cual es el secreto de la eterna juventud.
Y él a su vez también estuvo esperando algo de mí,
gastando sus preciadas horas hasta que al fin ocurrió.
Cogí el reloj y lo tiré contra la pared.
Suspiré aliviada. Ambos habíamos
conseguido lo que queríamos.

Él estaba harto de su vida calculada y metódica. Y yo...
Yo tiré toda la poca razón que quedaba en mi cabeza.
La locura me había invadido entera. Ahora ya no  cabían minutos
ni segundos. Ya no cabía calcular cuan de feliz o de infeliz era.
Ni cuanto me quedaba hasta poder verte.
Ahora estaba loca de amor...

Amor por la vida.








1 comentario:

Byron C dijo...

Locura de amor ¿eh?
Muy bonito^^