martes, 14 de diciembre de 2010

A mi madre.

Horas corren en mi reloj
pensamientos por mi cabeza
oxigeno por mis venas
plenitud en mi alma


euforia en cada yema de mis dedos
palpitando versos
sus caricias cobijadas en poros
ahuyentan mis miedos


Deseos en forma de uña
esperan mordiscos de imaginación
mis lamentos de soledad
esperan la compañia de un cálido corazón.


Ahora  sólo pido  la protección
de sus abrazos en días de invierno
El oir sus buenos días aún
con el pelo sonmoliento.


El olor de las mañanas
con su voz de fondo,
 feliz, tierno, cariñoso.
El color de su alma
el equilibrio de sus ojos.


El resplandor de su sonrisa
al verme entrar por la puerta
el precioso sentimiento
que provoca el amor de una madre.




Sólo preciso eso, el amor de mi madre.

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