La que me juzga cruelmente, la que me obliga cada día a observar situaciones desde perspectivas diferentes, las cuales habitualmente no tienen nada que ver con la realidad.
También evoca constantemente mi pasado, se divierte maliciosamente recreando momentos de felicidad extrema con personas que ya no pertenecen a mi vida y que sé de primera mano que no volverán.Incluso en ocasiones en las que está verdaderamente rebelde me tortura con las oportunidades que dejé marchar o hechos de los que me arrepiento con frecuencia.
También evoca constantemente mi pasado, se divierte maliciosamente recreando momentos de felicidad extrema con personas que ya no pertenecen a mi vida y que sé de primera mano que no volverán.Incluso en ocasiones en las que está verdaderamente rebelde me tortura con las oportunidades que dejé marchar o hechos de los que me arrepiento con frecuencia.
En el ordinario pensamiento en el cual me creo el centro del mundo,donde pienso que todo gira a mi alrededor y todos están en el deber de comprenderme y apenarse ante mis problemas. Ella siempre está ahí para recordarme lo patético que resulta eso y me proporciona una sensación desagradable de egocéntrismo con un toque de egoísmo repelente.
A menudo suelo hacer el próposito de no detenerme a pensar en las actuaciones de los demás, de intentar hacerme la despistada,pero me es imposible. Cada palabra,gesto, mirada,entonación le hago un riguroso análisis,observo cada detalle y descubro en la mayoría de los casos algo que me frusta y me decepciona.
Pero también he de agradecerle las cuantiosas ideas que me permite comprender y entender, la manera de deshacerse de prejuicios totalmente infundados y saber aguantar en este mundo irreflexivo y desequilibrado.
Y teniendo en cuenta las míseras treguas que con cada cierto tiempo me premia, podría llegar a decir que es una enemistad transitoria.
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