martes, 8 de febrero de 2011

Esta juventud...

Salimos emocionados por como transcurrirá la noche,
Un misterio nos envuelve, y a la botella la envuelve una bolsa,
Pantalones recien sacados del armario, con olor a aloe vera.
Decentes estamos, por lo menos eso dice el reflejo tuyo en el cristal del metro.

Pasan las horas, tragos y risas, calos y ojos rojos.
Comienzas a trabarte, a echar alguna baba color blanco perla.
Te escupes encima, la birra descansa en tus piernas... Adiós, encantada de haberte conocido.
Fijas un objetivo , y tiras andar hacia él. Terriblemente cierras los ojos y sin  saber por qué, acabas en el suelo, tocando el fresquito cemento con la mejilla que hace que te despejes un poco.
Hablas de todo tema transcendental que surga ... pierdes la consciencia de qué hora es.
 Por perder, pierdes la dignidad, la verguenza, los prejuicios, los canones de belleza y esos cinco euros que guardabas tan cuidadosamente en el bolsillo. Sin embargo siempre hay algún amigo que lleva algo suelto.
Y por fin ;te compras esa ultima cerveza de la madrugada, que te sienta tan bien, o eso te crees tú. Porque ese trago calentuzco hace que te suba por el estomago,  un no se qué... Ai , ai... conoces esa sensación.

Pelos pegados en la cara, pantalones manchados de lo que en su momento fue un rico manjar.
Una pelota en mente, que no te deja razonar muy bien. Me voy a sentar y me despejo. Uf. Mejor me tumbo.

Este es el fin. Si hay alguna bondadosa alma, puedes aparecer en algun hogar.
Y si no el rayo del sol te despertará y con poca coordinacion te dirigirás al metro. Donde el cristal que hace una horas te dijo que estabas decente. Ahora se rie y te acuna para que puedas permanecer sentado bajo la atenta mirada de personas que se dirigen al trabajo, y que susurrando para ellos dicen la tipica frase.

Esta juventud....

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