El olvido es una de las prácticas más saludables por delante de la dieta, del ejercicio físico y del no fumar.
Eso sí, requiere un honorable equilibrio mental y emocional. Sé que todos sabemos en que consiste el olvido, pero debo hacer una matización sobre éste, se trata de un olvido temporal.
Ante toda negatividad, frustración e impotencia sentida. Debemos permanecer unos minutos analizando este tipo de sensaciones y seguidamente para nuestra tranquilidad y autorealización buscar el origen, pero pasado esto fijar otro punto de atención y dejar la solución para otro momento.
Esto de lo que hablo parece una tontería y una obviedad que hacíamos ya todos desde hace tiempo.Pues no.
No lo hacemos todos y me atreveria a decir que la gente que lo practica vienen a ser bien pocas.
Tendemos a torturarnos, a ser las víctimas del destino, a ser débiles emocionales y estúpidos racionales.
Cada mala experiencia la guardamos en nuestro albúm de colección memorial y en momentos de soledad la sacamos como masocas e "intelectuales" que somos.
Reconozco que a veces sí nos gusta sufrir porque se nos abre la mente, la inspiración resurge de la angustiosa forma de vida funcional que nos hace llevar esta sociedad y disfrutamos. Como decia Miguel Hernández << Y estoy tan agusto en mi herida>>
Pero otra veces no es así, nos acostumbramos a sufrir y cada pequeño chasco con los que la vida nos premia lo sufrimos en cuerpo y alma. Los procesos por los que pasamos suceden en este orden:
Primero de todo pensamos y repensamos ese problema, más tarde nos invade la impotencia, luego arrancamos a llorar y a patalear, después sentimos cansancio y un intenso dolor de cabeza y por último nos frustramos porque no le vemos solución factible y nos quedamos el resto del día con la cara que se nos quedó en la etapa de frustración. Esta cara y esa sensación de que el cuerpo nos pesa y no valemos una mierda puede variar en su duración dependiendo de la gravedad del problema.
Entonces lo que yo he pensado es que en ese momento de repensar el problema y buscar el origen y una solución y ésta última se nos atragante, fijemos otro punto de atención. Cambiar la perspectiva, olvidar el problema temporalmente y con un poco de sangre fría hacer otra actividad que nos mantenga totalmente antentos y distraídos de la realidad, que no pueda haber forma humana de pensar en otra cosa.
Ah! se me olvidaba hay que tener creatividad en pensar qué cosa podemos hacer en la que tengamos que poner toda la atención y dejar el cerebro tranquilito y descansando placidamente.
Yo por ejemplo, lo que hago ante los problemas sin solución inmediata es ponerme esa canción que tanto me gusta y me sube el ánimo y ponerme a escribir.
No voy a mentir, no estoy hablando de un milagro ni de que los problemas desaparezcan, porque la pega de esta práctica esque pasado ese olvido temporal el problema te chafará como una losa y te hundirá en la miseria. Pero vamos,que este olvido se puede repetir tantas veces como se quiera.
Y otra cosa he de decir, después de muchos olvidos como éstos el problema que tanto te congojaba lo sueles ver menos problemático y con un arsenal de soluciones a tu disposición.
He dicho "lo sueles"... porque todos sabemos que la excepción confirma la regla.
Eso sí, requiere un honorable equilibrio mental y emocional. Sé que todos sabemos en que consiste el olvido, pero debo hacer una matización sobre éste, se trata de un olvido temporal.
Ante toda negatividad, frustración e impotencia sentida. Debemos permanecer unos minutos analizando este tipo de sensaciones y seguidamente para nuestra tranquilidad y autorealización buscar el origen, pero pasado esto fijar otro punto de atención y dejar la solución para otro momento.
Esto de lo que hablo parece una tontería y una obviedad que hacíamos ya todos desde hace tiempo.Pues no.
No lo hacemos todos y me atreveria a decir que la gente que lo practica vienen a ser bien pocas.
Tendemos a torturarnos, a ser las víctimas del destino, a ser débiles emocionales y estúpidos racionales.
Cada mala experiencia la guardamos en nuestro albúm de colección memorial y en momentos de soledad la sacamos como masocas e "intelectuales" que somos.
Reconozco que a veces sí nos gusta sufrir porque se nos abre la mente, la inspiración resurge de la angustiosa forma de vida funcional que nos hace llevar esta sociedad y disfrutamos. Como decia Miguel Hernández << Y estoy tan agusto en mi herida>>
Pero otra veces no es así, nos acostumbramos a sufrir y cada pequeño chasco con los que la vida nos premia lo sufrimos en cuerpo y alma. Los procesos por los que pasamos suceden en este orden:
Primero de todo pensamos y repensamos ese problema, más tarde nos invade la impotencia, luego arrancamos a llorar y a patalear, después sentimos cansancio y un intenso dolor de cabeza y por último nos frustramos porque no le vemos solución factible y nos quedamos el resto del día con la cara que se nos quedó en la etapa de frustración. Esta cara y esa sensación de que el cuerpo nos pesa y no valemos una mierda puede variar en su duración dependiendo de la gravedad del problema.
Entonces lo que yo he pensado es que en ese momento de repensar el problema y buscar el origen y una solución y ésta última se nos atragante, fijemos otro punto de atención. Cambiar la perspectiva, olvidar el problema temporalmente y con un poco de sangre fría hacer otra actividad que nos mantenga totalmente antentos y distraídos de la realidad, que no pueda haber forma humana de pensar en otra cosa.
Ah! se me olvidaba hay que tener creatividad en pensar qué cosa podemos hacer en la que tengamos que poner toda la atención y dejar el cerebro tranquilito y descansando placidamente.
Yo por ejemplo, lo que hago ante los problemas sin solución inmediata es ponerme esa canción que tanto me gusta y me sube el ánimo y ponerme a escribir.
No voy a mentir, no estoy hablando de un milagro ni de que los problemas desaparezcan, porque la pega de esta práctica esque pasado ese olvido temporal el problema te chafará como una losa y te hundirá en la miseria. Pero vamos,que este olvido se puede repetir tantas veces como se quiera.
Y otra cosa he de decir, después de muchos olvidos como éstos el problema que tanto te congojaba lo sueles ver menos problemático y con un arsenal de soluciones a tu disposición.
He dicho "lo sueles"... porque todos sabemos que la excepción confirma la regla.
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