martes, 1 de noviembre de 2011

El Angel caído.



¿Quien diría que aquella mujer había amado alguna vez?
Que cierto tiempo atrás ella había cedido su corazón y lo había dejado con cuidado en manos de él. Y sobretodo quién diría que esa muchacha se iba a convertir en lo que ahora es.

Se la ve tan absorta en sus pensamientos, tan inmersa en su propia realidad, tan alejada del mundo empírico en el que nos desenvolvemos todos los demás. Ella, como lo diría, es un ángel prisionero de la tierra, sus preciosas alas ya atrofiadas yacen escondidas en su espalda. Lo recuerdo, recuerdo la primera vez que alzó el vuelo, qué elegancia en sus movimientos y qué sonrisa tan hermosa decoraba su rostro. Cómo pudo acabar así...Quién pudo tener el valor de robarle la pureza a ese tierno corazón.

La observo cada día y veo como ella analiza sin creer ser vista. Su aspecto frío aunque melancólico impide saber en qué piensa esa cabeza bulliciosa de recuerdos. Se esconde en su rutinaria vida, se despierta pronto y se viste con una despreocupada elegancia, va al trabajo y vuelve a casa dando un paseo en bici, se hace la cena, se ducha y se pone cómoda. Y después de un largo día se sienta en su sofá y se fuma tranquilamente el último cigarro del día antes de irse a dormir. Así todos los días del año.
Debo reconocer, que existe algo en ella que me  fascina, y es el verla fumar. Le encanta. Sospecho que el humo del tabaco le hace rememorar vivencias pasadas, situaciones antiguas, amigos que ya no son amigos. Cuando mira al vacío observo en su retina que ella no está aquí, que vuelve a otro ayer y vuelve a vivirlo como si nunca se hubiese marchado, como si el ángel caído nunca hubiese caído.




http://www.youtube.com/watch?v=70LN6j_gQSc

3 comentarios:

soldesabado dijo...

buena entrada, suena a nostalgia ya integrada.. me ha gustado.

MDuritz dijo...

Me ha gustado, me ha gustado mucho... Y la canción de fondo consigue que me lo imagine aún más..nostálgico xD
Un beso :*

sesamina dijo...

Me gusta el cambio de estilo del blog ;-) ya me contarás el secreto.
La vane