jueves, 1 de diciembre de 2011

Casualidades.

-¿Qué quieres decirme? Dímelo ya porque me voy.
-¿A donde vas?
-No sé....a donde me lleven las casualidades, o el destino, o el metro.
-Entonces si no tienes prisa, quédate. Tengo algo importante que decirte.
-¿Cómo que no tengo prisa, acaso mi viaje a no sé dónde no te parece lo suficientemente importante?
-No he dicho eso, pero como tu quieras. Ya hablaremos.
-Han llamado a la puerta y quien espera detrás de ella dice llamarse futuro y no esperará mucho tiempo, así que me voy ya. No sé que cosas puedo estar perdiéndome ahora mientras estoy aquí. Hasta luego. No dejes que ningún cabrón te haga daño. Espero tener noticias tuyas pronto. Chao. Te quiero.

La puerta se cerró con un portazo teñido de nada. Y ahí se quedo ella, con la palabra en la boca, inundada de tristeza, rabia y desilusión.
- Adiós....Yo sé lo que has perdido, y es mi amor. Si me hubieras dejado contártelo, si hubieras podido callar esa bocaza que tienes, podrías haber llegado a saber que te amo. Que hace tanto tiempo que me muero por tus labios, por tu calor...Joder! Podrías haber tenido ese futuro incierto junto a mi. Pero no... mira cómo son las casualidades que han hecho que nunca llegues a saberlo. Que esto que siento ahora se esconda en un rincón y espere al frío de tu ausencia hasta que por fin se apague. Nunca sabrás nada. Persigues respuestas y no te has dado cuenta de que la respuesta está dentro de ti. Busca hasta la saciedad, al final del camino te encontrarás a ti mismo. Y luego si las casualidades quieren puede que esté yo. Pero sólo si las casualidades quieren.



2 comentarios:

MDuritz dijo...

Me encanta el final, tienes mucha razón, por mucho que busques en el exterior, al final acabarás econtrándote a ti... Porque todas las respuestas las tienes tú.
Un beso :*

Byron C dijo...

A mi me gustaría que esta historia continuase...