sábado, 3 de diciembre de 2011

¿Y qué más me da?

Llegué a casa llena de cordura y racionalismo, cansada del mundo real. Agotada de ver cómo las desgracias de las personas rodean nuestras cabezas, como buitres sobrevolando el cielo mientras su presa yace muerta en el suelo e  intentan arrancarle el corazón. Intentan debilitarnos mediante la empatía. Nos hacen sentirnos mal, escuchar sin ganas, entender sin necesidad.

Y así con todo este montón de mierda en la cabeza, me senté en el sofá. Mantuve mi mente en un mundo paralelo donde nadie hablaba, nadie se quejaba, nadie lloraba ni reía.
Y me fui. Después de un día, dos , tres....Volví.

Llegué a mi casa sola, tambaleándome de un lado a otro, con el pelo revuelto, el maquillaje corrido y con olor al  tequila más barato del bar. La sensatez me había abandonado hace ya algunas horas.  En ese antro había escuchado las agonías del no querer vivir, la tristeza por haber perdido la inocencia, la impotencia por no tener ilusión y el desconsuelo por la falta de comprensión. Gente perdida yacía allí sin importarles el presente ni el futuro, estaban torturados por su pasado que noche a noche los mantenía allí sentados.

No sé cual de las dos entradas a mi casa es la que menos me importa, las dos me hacen sufrir.
Al final siempre llego jodida y con olor a esta putrefacta sociedad.  Con un poco de moral cortada y seca que guardo en el bolso y me fumo junto al último sorbo de realidad. Y siempre con un preocupante destello de locura en el fondo de mis ojos.

1 comentario:

cazadora de sueños dijo...

como dice en una canción Amaral: "Y yo quise cambiar el mundo, y tal vez el mundo me cambió a mí.."

Al final te sentirás distinta a los demás, pero no te quedaran mas "co.." que integrarte y tirar.

Apenas tengo tiempo, pero intentaré leerte de vez en cuando.
Me recuerdas a mí... jeje


Un saludo