-Vuela.
-Me da miedo.
-¿Exactamente que es lo que te da miedo?
-Caerme.
-Pues yo no te veo a cuatro patas.
-¿Qué?
-Caminar también tenía la posibilidad de que te cayeses.
Y mírate. Caminas con tus dos preciosas piernas.
Tienes miedo, y eso es normal. Acepta ese miedo, déjale que entre en ti
y volar los dos juntos. Llegará el momento en el que te suelte de la mano y
te deje volar sólo.
-¡Eso es lo que no quiero! ¡Volar sólo!
-Ah..Entiendo
No tienes miedo a volar, tienes miedo a la soledad...
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