domingo, 30 de enero de 2011

Yo era entonces estudiante y tenía a mi lado, en las gradas, una joven rubia que llenaba todo mi universo.
<<Estamos solos--decía el hombre de la tribuna--.Estamos solos,eternamente solos, no sabemos nada, nunca sabremos nada y el cerebro del ser mejor amado, permanece para nosotros irremediablemente cerrado>>. Yo miraba a mi vecina e imaginaba bajo su cabello aquella pared ósea, dura y frágil, irremediablemente cerrada.




Fragmento del Libro de Andre Maurois "Entre la vida y el sueño"

1 comentario:

MDuritz dijo...

éste es el libro que me ibas a dejar? :)
me gusta el fragmento ^^