Al llegar a casa,
me quito
el abrigo que llevo como armadura,
la bufanda que me protege de besos en el cuello,
el bolso con mil y un recuerdos que no quiero organizar,
las excesivas camisas que me cubren como a una cebolla
que utilizo para no hacer - a los demás- llorar,
Y los zapatos de cristal que el príncipe me dejo por navidad.
sin mi artillería que me acompaña en mi guerra fría.
me quito por fin la máscara.
Que yo muy prudente y responsable
cuido y guardo con mucha cautela.
Porque si no ...
mira! aún guardo el prospecto que venía en la caja. Dice así:
Advertencia: Recuerde que cada dia,necesita que su rostro se aireé y la máscara descanse. Si no al día siguiente puede que no surja efecto y que derive en unos graves efectos secundarios como dolor, impotencia, frustración, rabia, desconsuelo, soledad.. y toda clase de sentimientos nefastos para su precioso rostro.
Así que hay que ir con cuidadín.

4 comentarios:
Nunca he sido partidario de las máscaras,aunque claro,una falsa sonrisa cuando estás triste es más o menos a fin de cuentas,lo mismo...
Ese texto lo leí en tu fotolog hace mucho... puede ser, o me estoy confundiendo con otro muy parecido?
Sea como sea, me gusta muchísimo.
y si te la quitas del todo... qué aireada estará así tu linda cara ;-)
besos
Nenitaa yo quiero estar contigo cuando te quites tu mascara... Jooo quieroo verte más!!!!
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